sábado, 4 de marzo de 2017

Amor culpable.Capítulo 11



Capítulo 11


Luján dejo a Luz jugando con sus collares y cosméticos mientras volvía para hablar con Genaro.Por supuesto que iba a reclamarle que se creyera dueño de su vida.Nadie iba a decirle lo que tenía que hacer.Furiosa se plantó frente al sofá donde él descansaba.

—Tenemos que hablar Genaro.No voy a permitir que hagas con mi vida lo que quieras —dijo ella.

Genaro abrió los ojos y la miró pero algo no estaba bien.Luján lo percibió al instante.

—¿Qué sucede? Genaro por favor ¿Qué pasa? —preguntó desesperada.

—Me siento algo mareado.No es nada —dijo tratando de tranquilizarla.

—Voy a llamar a una ambulancia.No mejor vamos a la clínica —dijo corriendo a la habitación para buscar a luz.

La niña seguía jugando y trató de explicarle la situación sin asustarla.

—Luz, cielo tenemos que irnos.Tú papi no se siente muy bien y tiene que ver al doctor.Vamos.

La niña la siguió tranquila.

—Esta bien.Puedo quedarme con la tía Evelyn así no molesto.

Luján la miró asombrada y dejo a la niña con su padre para llamar a Evelyn.

—Evelyn necesito que vengas a mi departamento.Genaro no se siente bien y quiero llevarlo a la clínica.

—Voy enseguida —dijo su amiga.

Se arrodilló frente a Genaro y al verlo lo notó muy pálido.

—Evelyn ya viene ¿Por qué no vas a guardar algunas cosas para jugar cielo?

La niña asintió y le dio un beso a su padre en la mejilla.

—Va a destrozarte todos tus maquillajes —dijo él.

—¿Sigues mareado? ¿Te duele la cabeza? Dime…

—Shh —dijo poniendo los dedos en sus labios—.Estoy bien de seguro voy a resfriarme y me bajo la presión.No era necesario llamar a Evelyn.Sientate a mi lado.

Luján se sentó a su lado aspirando su aroma.Reprimió unas lágrimas ¿Qué diablos le pasaba? Genaro sólo estaba mareado, nada malo iba a pasarle.

El timbre sonó y al abrir se encontró con Evelyn y Adrian.

—¿Qué sucedió? —preguntó Adrian.

—Estabamos en la habitación con Luz y cuando vine a hablar con él estaba en el sofá.Dice que se siente mareado.

—Vamos a verlo.Llame a la clínica y su doctor nos espera.

Luján notó que Adrian parecía saber lo que tenía su amigo.

—Tú sabes lo que tiene —afirmó ella.

—Sí pero no es momento de hablar.Vamos a llevarlo.

Luego todo pasó rápido.Evelyn se llevo a Luz no sin antes despedirse de su padre.Una vez en la clínica Luján se sentía desesperada.

—Adrian ¿Qué tiene Genaro? —preguntó ella.

—Su doctor va a explicártelo en unos minutos, él está bien ahora.Vamos a pasar a verlo.

—Primero quiero hablar con el doctor.

Adrian asintió y fueron a la oficina del médico.Media hora después salían de allí.Luján tenía una mezcla de alivio y dolor.Genaro no tenía nada grave.

—El stress acumulado en Genaro hace que tenga reacciones como esta que si bien no llegan a un ataque de pánico se parecen mucho.Hace algunos años vinó a verme de urgencia por un dolor de cabeza y dificultad para respirar.Les recomiendo que lo convenzan para que retome las sesiones con su psicólogo.

Luján salió de allí con lágrimas en los ojos.Tanto dolor por todas partes no era justo ¿Qué diablos habían hecho para merecer esto?

—Luján —gritó Luz corriendo a sus brazos— ¿Podemos ver a papi?

Sonrió ante la niña y la tomó en sus brazos para darle un beso en la mejilla.

—Vamos a ver a tú papi —dijo sonriendo a la niña y a sus amigos.



Caminaron a la habitación hablando con Evelyn y poniéndola al tanto de la situación.

—Papi —grito Luz subiendo a la cama donde estaba Genaro.

—Hola princesa ¿No habrás arruinado todo el maquillaje de Luján verdad?

—No papi —dijo dándole muchos besos en la mejilla.

—¿Cómo estás? —preguntó mirándola.

—Bien —dijo.

Las palabras no lograban salir de su boca.Se quedó en silencio mientras Luz le contaba todo lo que había hecho en el día.Luján miró su reloj y se sorprendió por la hora.

—Evelyn deberías llevar a Luz a tú casa.Ya es muy tarde y tiene que cenar.

Genaro sonrió al verla tan decidida con su hija.Respiro con un suspiro.La niña se despidió algo enojada ya que quería quedarse.Una vez a solas se miraron sin decir palabras.Ella se sentó a su lado y tomó su mano.

—¿No vas a decir nada? —pregunto él sonriendo.

—Todavía no.Cuando estemos en casa hablaremos —dijo esbozando una pequeña sonrisa y luego rozando sus labios con los de él.

Genaro profundizo el beso pero ella lo detuvo.

—Descansa —dijo suavemente.

El cansancio lo iba venciendo y sus ojos se cerraron.Por fin podía dormir en paz aunque tarde o temprano tendría que hablarles a todos de las amenazas de Melisa Campos.

1 comentario:

  1. Pobre mi amor querido, mas vale que Lujan me lo cuide bien, jaja. Gracias Daniela por otro capitulo genial.

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