martes, 27 de septiembre de 2016

Amor frágil.Capítulo 7


Capítulo 7

Evelyn creía que iba a morir de placer cuando los labios de Adrian tomaron posesión de los suyos.Todo era una locura y quería seguir sintiéndose así lo más que pudiera.Definitivamente la influencia de Milagros era mala.Adrian detuvó el beso y se miraron fijamente.
—Tenemos que detenernos —dijo él.
—Sí pero dame un beso más —dijo ella tomando la iniciativa.
Adrian recordaba a una mujer completamente distinta:suave y dulce.La mujer que tenía en sus brazos exigía tanto como daba y él estaba muy dispuesto a complacerla aunque luego se arrepintiera.
—Evelyn…—susurró él.
Ella sonrió y se alejó de él por unos momentos.Sonrió ampliamente para la total perdición de él.
—Vamos a ver a nuestro hijo —dijo ella tomando su mano.
Subieron las escaleras como un matrimonio enamorado y él pensó que quizás tenían un futuro juntos.A estás alturas no se imaginaba otra cosa.La amaba y haría todo lo que tuviera que hacer para que lo perdonará.
—Hola —dijo ella entrando a la habitación.
Alejo jugaba con sus abuelos en la inmensa habitación que simulaba un bosque de cuento de hadas.
—Papi —dijo el pequeño y se arrojó a los brazos de Adrian.
Su hijo era increíble y en ese instante se juró a si mismo que pasará lo que pasará nada en el mundo lo apartaría de su hijo y de la mujer que amaba.Era una verdad innegable.Siempre la había amado pero  su estúpido orgullo y la inmadurez  le impidieron ver con claridad las cosas.También debía  admitir que las diferencias sociales los separaban y él no hizo nada por la relación.Sería duro que ella lo perdonará pero con el tiempo seguramente todo iría bien. Con su hijo en brazos se acercó a ella para decirle en el oído algunas palabras que sólo ellos escucharon.
—Gracias a ti —dijo ella sonriente.
Horas después de que Alejo jugará hasta cansarse bajaron para despedir a los padres de Adrian.
—Es un niño encantador, gracias por darnos un nieto —dijo Amanda.
La madre de Adrian era una mujer sofisticada pero a la vez muy cálida.
—Y que sean por lo menos cuatro nietos en el futuro —pidió Ramiro.
Ramiro Castello miró a su hijo y compartieron palabras sin hablar.
Casi al mediadía almorzaron algo ligero ya que Alejo quería seguir jugando pero su madre tenía  que poner límites a la situación. Evelyn y Adrian subieron a su hijo a la habitación para  que descansara hasta la tarde.
—Es hermoso  —dijo él besando en la cabeza a su hijo.
—Se parece mucho a ti hasta en la sonrisa —dijo ella acariciando la mejilla del niño.
—Tenemos que seguir hablando —dijo él y ella asintió.
Bajaron las escaleras en silencio pero la mano de Adrian en su espalda le provocó  escalofríos.Salieron la jardín donde el sol iluminaba un día perfecto.
—Ahora que estamos solos podemos seguir hablando.
—Vamos a casarnos lo antes posible —dijo él.
—Eso ya lo sabía Adrian y antes no hablamos del lugar donde vamos a vivir pero creo que lo mejor sería vivir aquí.
—Quiero mudarme hoy mismo pero tengo algunas condiciones.
—¿Condiciones? —dijo ella riendo.
—Sí.Quiero que dejemos el pasado atrás por el bien de nuestro hijo —dijo él.
—Eso es imposible y lo sabes muy bien.Volví para vengarme de ti —dijo ella acercándose a él.
—Sé que cometí muchos errores pero debemos pensar en Alejo.
—No fueron errores.Adrian tú me mantuviste en secreto mientras salíamos o mejor dicho mientras eramos amantes.Cinco años después quieres que empecemos de nuevo olvidando el pasado pero no es tan sencillo.Me considerabas menos que tú por eso nunca conocí a las personas que formaban parte de tú vida.¿Vas a negarlo? —preguntó ella.
—No pero la vida me mostró mis equivocaciones.
—Bien.Quiero que te quede claro algo —dijo ella haciendo una pausa para calmarse— .Una vez casados serás mío por completo.
—Y tú serás mía —dijo él acercándose a ella como un depredador.
—Eso ya lo veremos Adrian.Ya lo veremos —dijo ella besándolo.
Dejaron de pensar por el momento y se abandonaron a la sensación de estar juntos de nuevo.
—Ven conmigo —dijo ella casi arrastrándolo al estudio.
Una vez allí Adrian se quedó sin habla al ver como ella se sacaba el vestido y se quedaba en la ropa interior más sexy del mundo.
—Adrian —susurró ella y él fue a su encuentro.

Evelyn no quería pensar en nada excepto en Adrian, ya tendría tiempo de seguir con su venganza.

1 comentario:

  1. por favor,uuuufffff, Evelyn embrago puso quinta, piso el acelerador a fondo y dale que va jaja, espero que no se estrelle, entiendo que esta dolorida, pero como dice el refran la venganza nunca es buena... gracias Dani por actualizacion. Un abrazo

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