jueves, 11 de agosto de 2016

Máscara veneciana.Capítulo 24



Capitulo 24

Ben se quedo paralizado cuando vio sangre caer de la nariz de Grayson y la situación no mejoro cuando Ambar entro.Desesperada llego hasta su novio para ver cómo estaba y unas lágrimas surcaron su rostro.

―Estoy bien Ambar―trató de tranquilizarla pero era imposible.

―Voy a llamar a seguridad.

―No detente.Tengo que hablar con Ben.

―¿Esas seguro? ―miró a Ben con odio y cuando pasó a su lado le dijo.

―Salvaje―sin decir más le dio una bofetada y salió del estudio.

Los dos se quedaron mirando sorprendidos ante la ferocidad del ataque de Ambar quien parecía una princesa y no una guerrera.

―Me lo merecía―dijo Ben apesadumbrado ante sus actos―.Discúlpame no debí descargar mi ira en ti.

―¿La ibas a descargar en Allegra?.

―Si pero de una forma que nos gustara a los dos.Perdoname no soy así y esta será mi frase del año de tanto repetirla.¿Dónde esta Allegra? ¿Por qué se fue?.

―Ben como viste en las revistas esta en Grecia.Te daré la dirección de su casa.En cuanto al porque se fue eso es algo de los dos.Yo solo soy su mejor amigo y siempre estaré de su lado.

―No te pediría jamás otra cosa. Sólo quiero la dirección y así poder solucionar las cosas.

Ben escribió la dirección y se la dio.

―Déjala descansar hoy y tu haz lo mismo.Mañana los dos verán la situación de otro modo y será mejor. Tus celos hacía mí son infundados,lo que ocurrió entre nosotros fue hace mucho tiempo y por razones que en ese momento parecían correctas.Jamás imagine que en el futuro causarían estos problemas. No voy a mentirte se fue muy herida contigo.

―Grayson no me dices nada que no sepa―añadió con tono seco.

Su cabeza daba vueltas sin saber qué hacer en esos momentos.Perdía el control de nuevo.

―Discúlpame es que... no tengo excusas para venir aquí y tratarte así.

―Ve a descansar y mañana vuela a Atenas.Pero te advierto que si le haces daño te destruiré y créeme puedo hacerlo.

―Lo sé, ella recurrió a ti antes que a nadie.¿Sus padres saben porque está en Atenas?

―No.Les dijo que quería descansar mientras tú trabajabas en Roma.Sus padres están acostumbrados al carácter de Allegra,no le gusta dar muchas explicaciones así que no sospechan nada.Hazme caso ve a tu casa y aclara tu mente.

―No creo poder aclararme hasta que no la vea a ella y a nuestro hijo.Gracias por la dirección y tus palabras, estoy seguro de que seremos grandes amigos.

Grayson lo miró asombrado y soltó una carcajada que contagió a Ben.

―Cuando mi nariz este bien comenzaremos nuestra amistad.

Ben se disculpo con Ambar y Grayson y luego camino hasta su casa.Lorna lo estaba esperando con su comida lista pero no quizo hablarle de sus problemas y lo entendió. Sólo en su habitación meditó sobre su vida en las ultimas con Allegra.La amaba y a su hijo también.Pero cuando escucho las palabras te amo reaccionó de la peor manera.No era la primera vez que ella se lo decía pero si era la que más lo afecto.La llamada de Lorna hizo temblar su mundo pero se pregunto ¿Qué mundo?.Su mundo era Allegra y su hijo.Debería aceptar que la amaba y tratar de recuperarla.Tomó la revista y la leyó otra vez,la foto era como la de cualquier revista que fomentaba un supuesto romance

―Pobre Thomas Lark.

Después de darse un baño se acostó en la cama.Pudo sentir el perfume de Allegra y se le formó un nudo en la garganta.Se levantó y miró por la ventana hacia la noche,el sueño no llegaba.Miró el vació de la habitación y su mirada se detuvo en una retrato del día de la boda.En el estaban los tres,Allegra y su hijo tenían una sonrisa deslumbrante.Recordó lo feliz que la había visto en la fiesta.Abrazó el retrato y se acostó con el tratando de tenerlos cerca.No le bastaba con una foto y sus ojos se llenaron de lágrimas hasta que agotado se durmió.

Por la mañana temprano viajo en su avión a buscar a las personas que amaba en el mundo.En el aeropuerto algunos periodistas trataron de acercarse a él pero sus guardaespaldas lo impidieron.No creía lo que decían sobre Allegra y ese empresario.Allegra era su mujer,era suya y se lo demostraría.Se recostó en el avión y sonrió travieso al pensar que llevaba las máscaras venecianas con las que compartieron aquella noche hace cinco años.

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