miércoles, 4 de mayo de 2016

Relato:Rosas de amor PARTE II



Rosas de amor

Un mes después

Las vacaciones de Alejandra fueron inolvidables así como el amor que sentía por Agustín pero a pesar de todo disfrutó de los paisajes. Viña del mar era su último destino antes de volver a Buenos Aires. Como la ciudad no estaba en plena temporada turística podía disfrutar de la playa a gusto y gana. Caminaba juntando caracoles cuando una voz se escucho en el silencio del mar.

—Alejandra —dijo él.

Se dio vuelta y su respiración comenzó a ser irregular. Lo amaba tanto que sin pensarlo corrió a sus brazos. No necesitaron palabras para expresar lo que sentían. Tampoco importaba porqué él se encontraba allí en sus brazos.

—Te extrañé tanto… —dijo él contra su cabello.

Ella se apartó un poco para verlo bien. Ese hombre era un regalo para los sentidos y parecía despedir una energía que la envolvía en una atmósfera irreal.

—¿Qué haces aquí? —preguntó ella.

—No estás en condiciones de preguntar nada menos después de dejarme como lo hiciste sin ninguna explicación ¿Por qué diablos te fuiste? —grito él apresándola en sus brazos.

—Vete al infierno —dijo ella furiosa.

—Hace un mes estoy en él y quiero respuestas ahora mismo.

—Tendrás cara —dijo ella removiéndose —.Te vi con Mara en el jardín.

—¿ Y qué? —preguntó él aún gritando.

—No sé cómo puedes preguntar eso cuando te escuche decirle que tus sentimientos por ella nunca iban a cambiar —dijo liberándose de él.

—Yo no dije eso —se defendió él.

—No soy tonta Agustín y además presencie la tierna escena

—Estás equivocada. Le dije que nada cambiaría lo que siento porque ella creía que seguía enamorado. Pensaba que iba a alejarme de mi hermano.

—No me interesa escucharte —dijo caminando al hotel.

Corrió lo más que pudo pero él le dio caza en el ascensor.

—Vete o llamó a seguridad —dijo intentando salir del ascensor.

—De aquí no sales hasta que me escuches. Las cosas son como te las conté no hay nada más y es culpa tuya todo este enredo.

—Tú amas a otra y la culpa la tengo yo —afirmó ella —.Pues eso será en un universo paralelo porque en este eso se llama engaño.

—Eso se llama confusión, amor —dijo acercándose a ella.

—No te acerques y no me llames amor —dijo pegándole en el pecho.

—Mmm cuánta pasión reprimida y toda para mí —dijo apoderándose de su boca.

—Agustín —dijo ella con lágrimas.

—No llores amor.Mirame —dijo levantando su rostro—.Tuve que perderte para darme cuenta de cuánto te amo. Alejandra te amo.

—No puedo creerte —dijo apoyada en su hombro.

—Te lo voy a demostrar.

Ella le indico el piso y la habitación pero él parecía ya saberlos. Al entrar en ella el aroma de rosas impregnaba el ambiente y la habitación era puras rosas blancas y rojas. En un abrir y cerrar de ojos se encontraba desnuda y en los brazos del hombre que amaba mientras cientos de pétalos acariciaban su piel. La noche fue testigo de una pasión desmedida, jamás sintió esa pasión desbordada de Agustín.

—Lo siento si fui brusco pero te extrañé tanto… —dijo antes de llevarla al clímax.

Minutos después mientras recuperaban el aliento él la abrazó reteniéndola a su lado.

—Yo también te extrañé —confesó ella.

—Te amo —dijo él.

—Te amo demasiado Agustin.Es un amor que duele en el alma. Dime que me amas de nuevo. Quiero creerte pero esto parece un sueño.

—Mi amor claro que te amo y estoy más que dispuesto a convencerte —dijo sonriendo.

La mañana trajo el aire de mar y Alejandra se estiró en la cama disfrutando del calor del hombre que amaba. Ya no albergaba dudas de su amor.

—¿Estás despierta? —preguntó él.

—Si —dijo ella acercándose a él.

—¿Sigues teniendo dudas de mi amor? —preguntó besando su vientre.

—No pero para estar segura necesitaré que me lo demuestres toda la vida.

—Te amo Alejandra.

—Te amo Agustín.

Volvieron a hacer el amor hasta que Alejandra se rindió al sueño y él aprovecho para colocarle en la mano un anillo de compromiso. Al sentir el frío anillo ella se despertó y sellaron su amor con un besó lleno de promesas de un futuro feliz.