viernes, 1 de abril de 2016

Relato:Boda en Las Vegas




Boda en Las Vegas.

—¿Puedes hablar? —preguntó Adam.

—Creo pero sigo sin poder formular frases coherentes en mi mente —dijo Isa.

Adam cerró los ojos con fuerza pensando en la locura que lo poseyó para fugarse con su cuñada y casarse en Las Vegas. Aunque tuvo que admitir que nadie podría culparlos. Su hermano, Aidan, iba a casarse con Isa pero el día de la boda la dejo plantada en el altar por la hermana de la  misma. Dicho de pasado que Adam era el novio de la hermana de Isa. Amelia los había engañado de la peor forma pero Aidan no era precisamente una víctima.

Ambas familias se conocían de toda la vida por lo cual los planes de boda fueron sencillos y todo parecía ir de maravillas. Dos familias petroleras que estaban destinadas a unirse por negocios y matrimonios. No hubo señales del engaño hasta que lo dijeron en la iglesia. Isa era un mar de lágrimas y salió corriendo de allí. Adam fue en su búsqueda y cegados por la rabia se marcharon en el avión privado de él directo a Las Vegas a contraer matrimonio.

Apenas llegar se casaron y festejaron a lo grande además de beber sin control. Pero no podía culpar a la bebida por tener en la cama a Isa desnuda después de haber hecho el amor con ella. Todo era su culpa y se había aprovechado para dar rienda suelta a su deseo. Un deseo escondido año tras año. Admitía que siempre le gustó Isa pero la consideraba una niña, cuando su hermano comenzó a salir con ella no tuvo más opción que alejarse. Salir con su hermana fue el error de su vida. Y lo confirmó el día de la boda.

—Debiste decirme que eras virgen —dijo él acercándola a su cuerpo.

Isa era una auténtica belleza con cabellos negros y piel morena,herencia de su madre colombiana.A menudo su padre bromeaba sobre el hecho de que su esposa lo había hechizado con sus ojos negros.Estaba muy orgulloso de que sus dos hijas fueran parecidas al amor de su vida.Adam apreció esa belleza de igual forma pero a la distancia hasta ahora,

—Lo siento —apenas dijo ella al sentirlo excitado.

—Aquí el único que tiene que pedir perdón soy yo ¿Te lastime? —preguntó rozando sus labios.

—No —dijo ella aferrándose a su cuello.

—Perfecto porque tienes mucho que aprender y yo seré tu profesor —dijo él riendo al ver como se ruborizaba.

—¿Qué vamos a hacer? .

—Haremos lo que desees pero quiero decirte que yo no me arrepiento de que seas mi esposa. No hay otra mujer en el mundo con quién imagine estar casado.

—¿No querías a mi hermana? —preguntó ella.

—No. Estuvimos bien un tiempo pero Amelia es muy exigente y no comprendía mis obligaciones en la empresa. Sólo quería que la llevara del brazo por todo Dallas.

—A ti no te gusta Dallas —dijo ella y se atrevió a subir la mirada.

—Es verdad, prefiero El paso o San Antonio donde tengo mis ranchos.

—Los dos son hermosos Adam.

—Qué bueno que te gusten porque tendrás que elegir uno para que vivamos en él.

—¿Seguiremos casados?.

—Por supuesto o acaso quieres volver con mi hermano —dijo él.

—No pero pensé que…

—Vamos a dejar las cosas claras y lo diré una sola vez. Quiero que seas mi esposa y serás mía para siempre. Tendremos todo lo que desees —dijo besándola como demostrando sus palabras.

—Quiero un esposo fiel y muchos hijos.

Ella sonrió y esa fue su perdición. A su regresó enfrentaría a todos pero en esos momentos lo único que importaba era que tenía a la mujer que amaba a su lado. Isa tembló de anticipación y Adam creyó que le tenía miedo o que seguía enamorada de Aidan.

—¿Lo sigues amando? —preguntó sin dejar de acariciarla.

—No. Jamás sentí por él lo que siento cuando me tocas —dijo suspirando.

—Muy bien ¿Qué quieres de mi Isa? —dijo antes de apoderarse de su boca..

—Quiero…que me hagas el amor como anoche.

Luego de eso todo fueron besos y caricias sin control. Isa no se reconocía a si misma menos cuando los besos de Aidan la dejaban fría. Decidió que no quería pensar en nada y de seguro Adam sería un buen marido.No quería pensar, necesita sentir para olvidar la traición de su propia hermana.
Dos días después viajaban a Dallas para anunciar a sus familias el enlace. Adam convocó a las dos familias a su piso en la ciudad. Los patriarcas estaban en la mesa preocupados ya que ni se imaginaban a qué se enfretaban.Sintió rabia al ver a Amelia y Aidan en la mesa como si fueran una pareja de inocentes enamorados.

—¿Qué sucede hijo? —dijo Austin.

—Hijo habla —dijo Anne.

Sus padres era muy comprensivos pero sabía que en cuanto supieran todo se armaría un revuelo.

—Quiero presentarles a mi esposa —dijo él.

Murmullos descontrolados se escucharon en el salón y en el momento en que Isa entró para abrazarse a Adam todo fue silencio.

—Isa —dijo Mabel a su hija.

—¿Te casaste con tú cuñado? —preguntó Steve a su hija.

—Por si no se acuerdan Aidan me dejo plantada en el altar por lo cual técnicamente Adam no es mi cuñado.

—Estamos legalmente casados Steve.

Las discusiones fueron muchas pero Adam no se dejo amilanar por nadie.

—Ya basta todos. Nosotros decidimos casarnos, nadie nos obligo.

—Eres patética y no podrás retener a un hombre como él —dijo Amelia.

Adam se adelanto para cruzar palabras con ella pero Isa no quería seguir.

—Isa es mil veces mejor mujer que tú y no necesita retenerme a su lado. Estoy con ella porque la amo —confesó él.

Un nuevo silencio reinó entre todos hasta que fue cortado por las risas de Aidan.Sus padres lo miraron con desaprobación.Austin y Anne sabían que su hijo no hizo las formas de manera correcta.Anne pensaba en sus hijos tan iguales fisicamente,ambos altos con ojos verdes y cabello negro,pero tan diferentes en carácter,

—Claro me olvide que para ti de seguro una virgen es algo irresistible —esa fue la gota que rebalso el vaso y los dos hombres se enfrentaron a golpes. Entre gritos Steve logró separarlos.

—Será mejor que te vayas Aidan —dijo Austin.

Él los miró con desprecio y se fue con Amelia dando un portazo.Austin consolaba a su esposa que lloraba desconsolada. Isa corrió al lado de su marido para ver si se encontraba bien.

—¿Estás bien? Tú cara —dijo ella con lágrimas y horrorizada al ver un corte en su pómulo.

—No es nada cielo —dijo abrazándola.

Al ver la tierna escena ambas parejas  decidieron marcharse no sin antes darles su bendición. Comieron algo en silencio y subieron a su habitación. Ya en la cama Adam la abrazó y ella apoyó la cabeza en su pecho disfrutando de su perfume.

—Sabía que sería duro pero no pensé que les importaría nuestra unión —dijo él.

—Fui tan tonta que no vi las cosas como eran. Debí de darme cuenta que cualquier novio normal desearía besar a su novia o pasar tiempo con ella pero él decía que era porque me respetaba.

—El respeto no tiene nada que ver con expresar el deseo por la persona que se ama —dijo él.

Ante sus palabras ella recordó lo que le dijo a sus padres durante la discusión.

—¿Por qué dijiste que me amabas?

—Porque es cierto —dijo mirándola a los ojos.

—Pero tú…

—Siempre me gustaste pero eras una niña y entonces cuando la vida me dio esta oportunidad no hice más que tomarla.

—No lo puedo creer —dijo ella sin aliento.

—Te amo por muchas razones. No sé si es porque eres dulce o generosa. Quizás el hecho de ser el primer hombre en tú vida me hizo ver que no podía seguir negando este amor.

—¿Cuándo te enamoraste de mi? —preguntó ella queriendo saberlo todo.

—Cuando cumpliste dieciocho años. Debo confesar que he soñado miles de veces con el vestido coral que llevabas puesto —dijo riendo y ella se unió a él.

—Nunca me diste indicios de lo que sentías.

—Mi hermano se me adelantó y además él tiene tú edad. Creí que lo mejor era que estuvieras con alguien parecido a ti en todos los sentidos.

—Seis años de diferencia no son muchos —dijo ella mirándolo fijamente a los labios.

—Lo son para mí o lo eran porque ya no me importa nada. Aidan perdió su oportunidad y por ningún motivo voy a dejarte ir.

—No tengo intenciones de irme.

—Seré un buen marido y prometo jamás engañarte.A cambio exijo el mismo compromiso.

—No puedo concebir estar con alguien que no seas tú. Siento repulsión al pensar en todo el tiempo perdido con …

—No lo nombres. Esos hermosos labios sólo pronunciarán mi nombre de ahora en adelante —dijo él.

—Te amo —dijo ella tímidamente.

Él la miró buscando la verdad en sus ojos y sonrió al darse cuenta de que esa preciosa criatura que tenía en la cama lo amaba.

—Podemos ir despacio —dijo él pero ella lo interrumpió sacándose el camisón rojo.

—No quiero ir despacio. Hiciste que me enamorará de ti en Las Vegas y ahora tendrás que asumir las consecuencias vaquero. Te amo Adam.

—Te amo Isa.

Hicieron el amor toda la noche y cuando amaneció Isa se prometió demostrarle a su marido cuánto lo amaba. Adam la abrazó y sintió el amor fluir entre ellos para siempre.